Omar Etcheverry

10 de junio. Día de la afirmación de los derechos de nuestro país sobre Malvinas

Guillermo Ibarra

A comienzos de 1820, las aguas del Atlántico sur eran transitadas por numerosas embarcaciones extranjeras dedicadas a la explotación ilegal de ballenas y focas, que utilizaban las islas Malvinas como lugar de repostaje y cacería. Ante esta situación, el Gobierno de Buenos Aires decidió ese mismo año enviar a las islas al coronel David Jewett a bordo del buque Heroína, para hacer cumplir las disposiciones administrativas concernientes a la actividad pesquera y de cacería. La bandera celeste y blanca fue izada en el archipiélago el 6 de noviembre de 1820.­ Meses más tarde, a petición de Jorge Pacheco y Luis Vernet, el Gobierno de Buenos Aires les otorgó una concesión para establecer un asentamiento en las islas y que se nombrara a un nuevo oficial a cargo. En febrero de 1824, llegaron los primeros colonos a Puerto Soledad, donde permanecieron unos pocos meses, hasta que en 1826 se realizó un nuevo intento, esta vez con mayor éxito: se formó un próspero asentamiento de características permanentes bajo la dirección de Vernet.­ Siendo necesario reforzar el ejercicio soberano de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el gobernador delegado de Buenos Aires, Martín Rodríguez, dictó un decreto, refrendado por su ministro Salvador María del Carril, por el que se creaba la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico.­ El decreto, de fecha 10 de junio de 1829, dejaba sentados los fundamentos de la soberanía nacional en sus considerandos, mantenidos en forma constante e irrenunciable desde entonces por la República Argentina, al expresar que «cuando por la gloriosa revolución de 25 de mayo de 1810 se separaron estas provincias de la dominación de la Metrópoli, la España tenía una posesión material de las Islas Malvinas y de todas las demás que rodean el cabo de Hornos, incluso las que se conoce bajo la denominación de Tierra del Fuego, hallándose justificada aquella posesión por el derecho de primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa, y por la adyacencia de estas islas al continente que formaba el Virreinato de Buenos Aires, de cuyo gobierno dependían».­ La norma agregaba: «Por esta razón, habiendo entrado el Gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas provincias la antigua Metrópoli y de que gozaban sus virreyes ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas; a pesar de que las circunstancias no han permitido hasta ahora dar a aquella parte del territorio de la República la atención y cuidados que su importancia exige».­ Así, «siendo necesario no demorar por más tiempo las medidas que puedan poner a cubierto los derechos de la República haciéndole al mismo tiempo gozar de las ventajas que pueden dar los productos de aquellas islas y asegurando la protección debida a su población», se promulgó la creación de la Comandancia Política y Militar, cuyo comandante guardaría residencia en la Isla Soledad, y que haría «observar por la población de dichas islas, las leyes de la República y cuidará en sus costas de la ejecución de los reglamentos sobre pesca de anfibios».­ Ese mismo día, 10 de junio de 1829, se dictó otro decreto con el nombramiento de Luis Vernet con el título de Comandante Político y Militar, «teniendo en consideración las calidades que reúne Don Luis Vernet,…delegando en su persona toda la autoridad y jurisdicción necesaria al efecto».­ El decreto de creación de la comandancia fue publicado en los periódicos de Buenos Aires, y también en la edición en idioma inglés de The British Packet and Argentine News, del sábado 20 de junio de 1829. Este periódico, fundado en 1826 y editado para la comunidad británica y estadounidense en Buenos Aires, incluyó, junto al texto en inglés del decreto, una nota expresando que «el decreto sobre las Islas Malvinas insertado en nuestro número de este día se leerá con mucho interés en Inglaterra, recordando la guerra que casi se había producido entre Gran Bretaña y España y el abandono final de todas las reclamaciones de la primera a estas islas en el año 1770».­ Si bien reconociendo «el abandono final» de los reclamos británicos sobre las islas en 1770, el periódico especulaba sobre el probable interés de las autoridades de ese país sobre la medida dictada, premonición que se cumplió pocos años después, en enero de 1833, cuando Gran Bretaña usurpó las islas por la fuerza, desalojando a las autoridades argentinas en las islas Malvinas.­

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INSTITUCIÓN DEL DÍA DE AFIRMACIÓN DE LOS DERECHOS ARGENTINOS EN LAS ISLAS MALVINAS­

Fue recién el 14 de noviembre de 1973 cuando el Congreso de la Nación Argentina, mediante la sanción de la Ley 20.561, en coincidencia con la fecha del decreto de creación de la comandancia política y militar, instituyó el 10 de junio como el «Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, islas y sector antártico», para ser celebrado todos los años en todo el país.­  Así, el decreto N° 1.635 del 29 de mayo de 1974 dispuso las normas para la celebración, estableciendo que «el día 10 de junio de cada año, a las 11 horas, en todos los establecimientos y dependencias mencionados en la ley, se procederá a realizar un acto alusivo de reafirmación de nuestra soberanía sobre Malvinas, islas y sector antártico», mientras que «el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto tomará las previsiones necesarias para que el presente decreto sea cumplimentado en todas las dependencias diplomáticas y consulares acreditadas en el exterior».­ Sin embargo, desde la sanción de la ley habría que esperar hasta el 10 de junio de 1982 para que la celebración pudiera realizarse en pleno ejercicio de la soberanía argentina con las islas del Atlántico sur integradas al territorio nacional.­ Con los años, la institución del 2 de abril como «Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas» relegó en alguna medida el «Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, Islas y Sector Antártico» en la conciencia colectiva de la población argentina.­ Aun así, manteniéndose la plena vigencia de las normas que instituyeron directivas específicas a realizar el 10 de junio de cada año, resultaría deseable recuperar las actividades previstas en la ley 20.561 para fomentar y difundir el conocimiento de los derechos argentinos sobre los archipiélagos del Atlántico sur.­

Créditos: La Prensa

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