Tras 32 años de trabajo en nuestro hospital, renunció Fernando Torres. Su carta de despedida

Una verdadera pena. Otro gran profesional deja nuestro hospital

Mi renuncia a la Salud Pública: no me voy por cansancio ni por falta de vocación. Me voy por dignidad.

Hoy me despido de una parte muy profunda de mi vida.

Después de 32 años en la salud pública, cierro una etapa que me formó no solo como profesional, sino como persona. Fueron años de entrega, aprendizaje y vocación, primero en el Hogar de Ancianos y luego en el Hospital Municipal San Antonio de Padua, espacios que marcaron profundamente mi recorrido humano y laboral.

Quiero agradecer de corazón a cada paciente que confió en mí. Ustedes fueron y seguirán siendo el verdadero sentido de mi trabajo. También a tantos compañeros que caminaron a mi lado durante décadas, compartiendo esfuerzo, humanidad y compromiso real.

Un agradecimiento especial y eterno a mi amigo y director del Hogar de Ancianos, el Dr. Gastón Molaquino, que sigue presente en cada recuerdo, en cada enseñanza y en una forma profundamente humana de entender la salud y el cuidado. Trabajar a su lado fue un privilegio que llevaré siempre.

Esta decisión no nace de una voluntad libre ni deseada, sino como consecuencia de sentirme descuidado y desprotegido por mis superiores jerárquicos, lo que generó un clima laboral que se volvió imposible de sostener, afectando lo personal y lo profesional. Cuando el respeto, la equidad y la dignidad se pierden, continuar deja de ser una opción.

Me voy con la tranquilidad de haber trabajado siempre con honestidad, ética y compromiso, y con la certeza de haber dado lo mejor de mí durante todos estos años.

La vocación de cuidar sigue intacta. El camino cambia, pero los valores permanecen.

Hasta siempre.

Fernando A. Torres
Lic en Kinesiología y Fisiatría
M.P.1 926

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