Llevamos más de dos semanas con predominio de nubosidad y lluvias intermitentes en más del 80 % del territorio argentino. Es una primavera que no termina de consolidarse, con temperaturas que todavía nos obligan a salir con abrigo y un paraguas que ya se convirtió en una extensión del brazo.
Un potente centro de alta presión sobre el Atlántico aporta humedad de manera constante, mientras que un sistema de baja presión en el Pacífico cruza la cordillera «de a cuotas», sin terminar de avanzar. Con esa combinación la atmósfera queda prácticamente estática, algo que en meteorología se conoce como bloqueo, y por eso ninguna mejora logra sostenerse más de unas horas. A esta configuración le quedan al menos 24 horas más. Después el fin de semana trae cambios.
El anticiclón empieza a ceder y el aire seco avanza desde el sur
De a poco, el anticiclón del Atlántico que sostenía el bloqueo va a retroceder, y eso le abre camino a una masa de aire del sur, más seca y fresca, que avanzará hacia el este del país. Para el sábado 17 y el domingo 18 esto se traduce en una mejora clara de las condiciones, con inestabilidad muy débil y un ambiente mayormente soleado en buena parte del territorio.
Para quien viene esperando un día de sol desde hace semanas, este es el primer momento realmente favorable.
Un Día de la Madre con heladas: el abrigo reemplaza al paraguas
El aire seco y fresco tiene un costo en el termómetro, y se va a notar sobre todo en toda la franja central. El domingo se espera un amanecer con heladas suaves y tardías en el centro y el sur de la provincia de Buenos Aires, y con temperaturas inferiores a los 8 °C en Cuyo, la región pampeana y el norte de la Patagonia. En el norte del país las mínimas serán más moderadas, aunque igualmente inferiores a los 13 °C. Las heladas de mediados de octubre se consideran tardías, y son las que más daño pueden hacerle a cultivos y plantas de huerta que ya arrancaron su ciclo primaveral.
Créditos: Chacra





