El ex diputado y abogado local Álvaro de Lamadrid, conocedor al dedillo de lo que ocurre y ocurrió en Venezuela durante los últimos años, fue otro de los que se expresó sobre la intervención de EE.UU. a ese país. El portal «Actualidad Política» de España, resumió su opinión de la siguiente manera:
El político argentino Álvaro de Lamadrid afirmó que la salida de Nicolás Maduro del centro del poder no es suficiente para hablar de una transición democrática en Venezuela. Según su postura, el cambio real solo puede producirse si el proceso es conducido por el Presidente Electo, Edmundo González Urrutia, junto a María Corina Machado, y no por estructuras ligadas al chavismo. Para De Lamadrid, mantener al chavismo administrando el país —aunque se modifiquen figuras— implica continuidad del régimen autoritario. “Con el chavismo manejando el Estado no hay cambio; hay administración del mismo sistema”, sostiene.
Democracia, presos políticos y estado de derecho.
El dirigente argentino remarca que Venezuela necesita una democracia plena, lo que exige la liberación inmediata de todos los presos políticos, el restablecimiento efectivo de la división de poderes y la activación de procesos judiciales independientes para juzgar a quienes actuaron como verdugos del pueblo venezolano, siempre dentro del Estado de Derecho.
Sin estos elementos, advierte, no hay transición democrática, sino un reordenamiento del poder que preserva las prácticas autoritarias.
La conducción legítima de la transición.
De Lamadrid subraya que la legitimidad del nuevo ciclo no puede eludir el mandato popular ni el liderazgo opositor que lo encarna. En su visión, Edmundo González Urrutia debe asumir la conducción institucional como presidente electo, mientras que María Corina Machado, como principal referente opositora, debe formar parte central del proceso.
“Cualquier transición que excluya a quienes representan la voluntad popular nace viciada”, señala.
Estados Unidos y la continuidad en Miraflores.
En clave geopolítica, el político argentino sostiene que Donald Trump apunta a que Venezuela funcione como un ‘estado 51’ en lo económico, priorizando estabilidad, recursos y funcionamiento del mercado energético. En lo político, afirma, se tolera por ahora que la gestión cotidiana permanezca en manos de sectores chavistas, lo que supone una continuidad del régimen autoritario en el Palacio de Miraflores.
La posición de De Lamadrid es categórica: sin una transición encabezada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, con libertad para los presos políticos, separación de poderes y rendición de cuentas, Venezuela no cambia. Quitar a una figura sin desmontar la estructura no es democracia, es continuidad con otro relato.





