Omar Etcheverry

Así califica a Navarro la investigadora Lis Solé, de General Alvear.

Guillermo Ibarra

La esencia de los pueblos.

Navarro, pueblo de futuros posibles.

Por Lis Solé

La esencia de los pueblos… ¡Qué difícil es encontrarla y que fácilmente se pierde!

El a veces inexplicable celo de los pueblos europeos  por cuidar sus costumbres, su folklore, su idioma, su música y modos de vida es lo que los hace únicos en el mundo y objeto de admiración sencillamente porque no pierden de vista lo esencial: no se es rico por lo que se posee sino por lo que se ES.

En los países pobres como el nuestro, la lucha es ardua ante la fuerza de los medios y el fuerte colonialismo al que estamos bombardeados a través de los medios de comunicación.

Felizmente, hay Pueblos y personas en Buenos Aires que tratan de resguardar la identidad y defender el patrimonio y como los grandes caballeros, defienden a capa y espada sus convicciones caminando como el Quijote, con ideales firmes y fuertes objetivos, con la terquedad y casi locura propia de los soñadores luchando contra los Molinos de Viento de la ignorancia y la decadencia.

Navarro es un pueblo de ésos… Un Pueblo con identidad y sabor propio que piensa en un futuro donde la cultura y el turismo son su meta…

De ya 250 años de creación, Navarro es tierra de tamberos y de trabajo rural y lo muestra desde su rotonda principal en cruce de Rutas 40 y 41 con “El Tambero”, un monumental carro tirado con caballo y su carga de tarros de leche construido totalmente en chatarra de 14 metros de largo por 10 de alto. Durante décadas, cientos de familias navarrenses crecieron con el sustento de este sacrificado trabajo del lechero y Navarro, “Capital Provincial del Tambo” rinde homenaje en la rotonda de acceso a esos hombres, mujeres y chicos que sin domingos ni feriados, con lluvias o soles y heladas, ordeñaron las vacas que dieron sustento a sus hijos durante tantos años… En el año 2017, participaron en su construcción la Agrupación de Arte Público “Cultura Vallese” que fue íntegramente realizada con rezagos metálicos donadas por la  empresa molinera Lagomarsino, la Metalúrgica Ponce de León y la contribución importantísima de los vecinos de Navarro.

“EL TAMBERO” no fue la primera escultura: desde 2012, la Comunidad navarrense fue juntando fierros y rezagos y con ellos se construyeron en diferentes esquinas del pueblo homenajes a personalidades locales que ya son centro de leyendas  y mitos urbanos.

Así se ve la  silueta de “JUAN MOREIRA”,  en el Boulevard 19, en actitud desafiante y terrible con el facón en la mano y la vaina en la boca, quizás como cuando se enfrenta y hiere de muerte a Leguizamón en 1874 en el almacén de Julián Olaso enfrente de la Plaza Principal, al lado de la hermosa Iglesia de grandes campanarios.

En la esquina siguiente, el “GAUCHO FIERRO”, representando al ícono argentino, poblador del “desierto” al igual que el “INDIO PAMPA”, otra escultura en  chatarra gigantesca donde se ve al indio bombero parado sobre el anca del caballo que, apoyado en su lanza, avista el horizonte de la guerra o la paz  pero también de la esperanza.

Más allá, en una muy cuidada plazoleta mantenida por los veteranos de Malvinas, “PLANTANDO BANDERAS”, un conjunto escultórico con intervenciones de los vecinos y materiales de rezagos militares. Hélices de barcos, anclas y Banderas al viento rinden un justo homenaje a los soldados  de la Guerra de Malvinas en un descampado que hace recordar los páramos de las lejanas islas.

En la antigua estación de la Trocha Angosta, custodiada celosamente por Beto Martino que deleita con relatos ferroviarios, se encuentra “JUANCHO”, la escultura de Juan José Parodi, bandoneonista del barrio, animador de bailes y reuniones pueblerinas con música de esquinas y amores que hace recordar a las esquinas tangueras de antaño.

Más allá, en Plaza Dorrego se yergue altiva la estatua del “CORONEL DEL PUEBLO”, don Manuel Dorrego, gran luchador por la independencia ideológica argentina, denunciador de imperialismos y corrupciones, fusilado a pocos kilómetros de Navarro por defender sus ideales. En el momento de su muerte lleva en una mano la chaqueta que envía a sus hijas; en la otra, la carta a su esposa, con el corazón en la garganta pero sacando pecho, desafiante y soberbio ante tanta injusticia.

Enfrente del Cuartel de Bomberos, “ARROJO”, otra estatua también de chatarra, enorme, pesada y fuerte como la decisión y voluntariado de tantos Bomberos que hacen de la profesión un apostolado, un servicio a la comunidad.

Las pinturas sobre las paredes de Navarro se suceden: la historia de Dorrego, la de Moreira, la semblanza histórica de la presencia de la Iglesia en Navarro en un MURAL del artista correntino Fernando Calzoni en un esgrafiado etrusco de cuatro colores…

Historias navarrenses en esculturas, en pinturas y ploteos, en edificios pulcramente mantenidos con intervenciones que respetan la esencia de las construcciones…

Navarro, una comunidad y una gestión de Gobierno que hace hincapié en el resguardo del Patrimonio, en sus parques y jardines, en su laguna y paseos pero principalmente en su relato, en la revalorización de su historia como base del crecimiento cultural y turístico.

Navarro…con recreaciones de fortines y apuestas a lo esencial, a lo propio, a la identidad…  Un pueblo que con mucho esfuerzo, dedicación y con objetivos claros ha conseguido SER por sobre todas las cosas.

Navarro para imitar… Un pueblo distinto, que invita a volver y que no se puede olvidar.

 

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