Prepararse para un desafío extremo no es cosa de todos los días. Manu Andujar sabe y mucho de eso, no en vano es bi campeón de la categoría. Y además es bi campeón porque retiraron los quads, sino estaríamos hablando de muchas más estrellas de las que se puedan ver a simple vista en la noche del desierto árabe. En esta edición, a bordo de otro vehículo, la pasión es la misma. Esa pasión, ese don de gente, esas ganas de hacer las cosas bien, no le permiten más que reconocer únicamente lo que está bien, lo que se hace dentro de los límites reglamentarios y al parecer, según lo que expresó esta tarde en redes, esta vez no fue de esa manera.
«Última etapa para terminar el Dakar. La verdad me llevo una desilusión muy grande al saber que hay muchos intereses en juego, antes era realmente una carrera contra el desierto. Para ponerlos en contexto: el equipo nos engañó con el auto que nos entregó, pero la mayor sorpresa me la llevé el día 6 cuando llegué al equipo y vi como cambiaban el motor roto de un auto del equipo oficial Can Am y delante de 40 personas; lo cual demuestra un grado de impunidad espantoso y está totalmente prohibido por reglamento o conlleva una penalidad de 20 hs. Al pasar los días, el piloto que era del montón al principio del Dakar, mágicamente después de ese día comenzó a ganar etapas. Le pedí al equipo que declararan el motor y su respuesta fue ¿qué motor?, como que nunca había pasado nada. Me presenté ante los oficiales de la carrera para hacer el reclamo y me dijeron que lo iban a estudiar y aplicar las sanciones correspondientes. Al día siguiente, el equipo South Racing tomó el sticker usado del motor y lo pegó en el motor nuevo con un film transparente; volví a ir a los oficiales y me dijeron que confíe que iban a hacer algo. Al día siguiente volví a ver el auto y tenía un sticker nuevo con los números cambiados. Hice nuevamente el reclamo y su respuesta fue que le pusieron el sticker nuevo porque el viejo estaba mal puesto. No escribo ni muestro pruebas de esto, por ningún otro motivo que la vergüenza y el rechazo que produce esto a todos los que amamos y hacemos esta carrera honestamente desde el corazón y creemos en la carrera y la vamos a defender siempre. Muestro esto también, porque defiendo la marca Can Am (compró mi auto para correr). Me gusta manejar sus autos y creo que lo que muestran en el Dakar es una farsa y una estafa para todos los usuarios de la marca y ni ellos lo saben, porque no son responsables del equipo que está en el Dakar. Si los motores se rompen, los tienen que mejorar para el año siguiente. Dar confiabilidad en el producto que venden y seguir intentándolo, ese es el espíritu de la carrera. Ojalá que este mensaje sirva para que esto no vuelva a ocurrir nunca más en el Dakar y se pueda correr y competir de manera 100% honesta y responsable».





