Omar Etcheverry

Internacionales. España después del referéndum de Cataluña.

Guillermo Ibarra

Una declaración unilateral de independencia, la suspensión de la autonomía de Cataluña, una salida negociada o incluso una hipotética caída del gobierno español de Mariano Rajoy son los escenarios abiertos tras el referéndum de Cataluña.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, que llegó al poder en enero de 2016 con un programa que prometía la independencia, repitió hasta la víspera de la votación que la proclamaría en caso de ganar el «sí» en el referéndum. Y así fue, ya que según el gobierno catalán, un 90% se pronunció a favor de la independencia con un 42,3% de participación, pese al cierre de algunos centros de votación y la confiscación de urnas por la policía nacional, que en ocasiones intervino brutalmente.

Puigdemont anunció anoche que transmitiría al legislativo regional los resultados «para que todo se desarrolle según está previsto en la ley del referéndum» aprobada el 6 de septiembre, que prevé que el parlamento proclame la independencia dos días después de la publicación oficial de los resultados. Para Oriol Bartomeus, politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, los independentistas «están atrapados» por el referéndum, que les fuerza a cumplir con sus promesas.

«Esto es una bola de nieve que va bajando la montaña, que va cogiendo velocidad y que nadie puede detener», estimó Bartomeus. Si se declara la independencia, «obligará al Estado a intervenir», a juicio de Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla. Cita el artículo 155 de la Constitución española que permite al gobierno, si una región viola sus obligaciones constitucionales y legales o atenta «gravemente al interés general de España», de «obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones».

Nunca se utilizó y se presentó siempre como un último recurso, pero el ministro de Justicia pareció ahora abrir la puerta a su aplicación, al afirmar que el gobierno, que ya puso bajo su tutela el presupuesto catalán, hará «todo lo que la ley permite»para impedir la declaración de independencia.

«Estamos ante una estrategia de acción-reacción», dijo Bartomeus, que menciona la posible aplicación del artículo 155 o la detención de Puigdemont. En ese caso, probablemente se desatarían manifestaciones masivas, como las que tuvieron lugar luego del arresto de 14 altos funcionarios catalanes el 21 de septiembre en Barcelona. Bartomeus augura una movilización como la consecutiva al 15 de mayo de 2011, cuando los «indignados» ocuparon por semanas plazas públicas en el país.

Pero hay otra dificultad para el gobierno central: «Con su despliegue policial, apenas cerró el 4% de los colegios«, señaló el politólogo Pablo Simón. Con estos números, «se constató que el gobierno no controla el territorio en Cataluña».

El Partido Popular de Mariano Rajoy y los centristas de Ciudadanos, radicalmente hostiles a los independentistas, carecen de la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Teóricamente, los socialistas del PSOE y la izquierda radical de Podemos, apoyados por partidos regionales entre ellos los catalanes, podrían reunir una mayoría para tumbar el gobierno de Rajoy.

«Rajoy ya le ha sacado todo el jugo al limón del enfrentamiento y se le está volviendo en contra», consideró Javier Pérez Royo. Para Pablo Simón, una moción de censura es un escenario que «no es descartable, pero eso debe ocurrir en las próximas 48 horas«. «Si se produce la declaración unilateral de independencia, no hay compromiso, se ha roto totalmente el marco«, señaló.

Los socialistas, que han defendido la aplicación de la Constitución, no parecen privilegiar esta vía. Pero en efecto supondría que su líder, Pedro Sánchez, hiciera importantes concesiones a los independentistas, quizás un referéndum de autodeterminación con todas las garantías. Sin embargo, una parte del PSOE lo rechaza categóricamente.

Tras años de diálogo de sordos entre los catalanes y el Estado español, una apertura de negociaciones parece muy poco probable. Puigdemont pidió una mediación internacional para resolver la crisis, pero sin precisar que esperaría de ella. A juicio de Simón «resulta muy difícil imaginar cómo los moderados en ambos campos podrían tomar el control». Según él, también es improbable la celebración de nuevas elecciones regionales en Cataluña, como exige Ciudadanos. «Pondríamos otra vez el contador a cero». Fuente: T.N.

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