Omar Etcheverry

Libertadores: Racing y River ya están en octavos

Guillermo Ibarra

Racing se llevó el premio doble que fue a buscar a Montevideo. No era sólo sumar y asegurar la clasificación a octavos de final. La Academia tenía que ganar para alcanzar a Nacional en lo más alto del Grupo F y quedar bien perfilado para evitar a los más poderosos en la próxima fase. Dependerá de sí mismo, entonces, para ganarle en casa a Estudiantes de Mérida y terminar primero en la zona. Lo hizo afianzando un estilo y también repitiendo los mismos errores que todavía no lo hacen un candidato a ganar la Libertadores, tal como el propio Beccacece dijo en la previa. Ante un rival que salió a la cancha con ocho juveniles pensando en el torneo local -está cerca de consagrarse-, Racing impuso condiciones desde el principio. Como había pasado hace una semana en Lima, aunque esta vez sin tantas chances de gol, fue el equipo argentino el que se paró en campo contrario y llevó el protagonismo del partido. Reniero se lo perdió en la primera y en la segunda no perdonó. Aprovechó un grosero error en la salida de Martínez y definió cruzado para poner el 1-0. El Príncipe, que había fallado un penal en Perú, se redimió siendo el mejor de la cancha.

Racing clasificado y qué necesita para ser primero

Más allá del gol y de fallar un cabezazo claro, el ex San Lorenzo fue importantísimo también en el juego aéreo defensivo. Anuló con sus testazos la principal capacidad de daño de los uruguayos. Ganó todas en un Racing que no se destaca por la altura de sus jugadores. El primero tiempo debió haber mostrado una Academia con al menos otro gol de diferencia. Padeció la falta de eficacia y otra vez…

Cuando parecía que era una noche tranquila, Racing sufrió. Beccacece volvió a confundir al equipo con sus cambios en el entretiempo. Siempre una de más, si de un jugador se tratarse. Si Marcelo Díaz se retiró por un problema muscular, con retrasar a Miranda y poner a Solari de interno era suficiente. Pero no. El DT también sacó a Montoya, de discreto partido, y metió al pibe Banega. Conclusión: la Academia no fue tan ancho como en el primer tiempo y se tranformó en un equipo más largo, con un mediocampo sin un conector para los de arriba (Miranda lo había hecho bárbaro en el primer tiempo).

El empate de Nacional, de todas maneras, llegó por un blooper. Alexis Soto, quien tiene una cara cuando ataca y otra cuando defiende, perdió la referencia tras un rechazo y la metió en contra. No sería la única del lateral que extrañamente le ganó el puesto al regular Eugenio Mena. Sobre la hora, en la última del partido, la pisó en mitad de cancha, la perdió y generó el último ataque de Nacional.

Lo ganó Racing porque, en medio de un partido que se había trabado en los últimos 20 minutos, porque el arquero Rochet salió a destiempo, se llevó puesto a Sigali y Fértoli la metió de penal. Fue merecido. Con el ticket a octavos en el bolsillo, la Academia ahora deberá transformarse en un equipo más inteligente y letal.

En Calchín habrá fiesta hasta bien entrada la madrugada. En Núñez también. En aquella pequeña localidad cordobesa brindan a la distancia por su pichón de crack, y es Marcelo Gallardo el que en un abrazo se lo transmitirá en el vestuario. Es Julián Álvarez quien en la Docta y anoche en Avellaneda se ganó los aplausos de todo el mundo River gracias a ese doblete que no sólo confirma por qué con 20 años es una de las grandes promesas del club: con sus dos gritos el equipo consiguió vencer a San Pablo y clasificó a los octavos de la Libertadores a una fecha del final. Y ahora, el 20/10 irá por el primer puesto del grupo D ante Liga de Quito, hoy el que marca el rumbo en la tabla. River por ahora marcha escolta pero su juego pica en punta. Lo que se vio en el Libertadores de América fue todo nuevo (estreno de luces en el estadio del Rojo y pilcha en composé) menos la estirpe futbolística del equipo de Gallardo, que por primera vez le ganó de local a un rival brasileño por CL. Y alcanza con repasar el cuadro por cuadro de cómo se gestó ese primer gol del Araña para entenderlo: una jugada en la que hasta Armani participó saliendo de abajo y que pasó de pierna a pierna hasta llegar a la humanidad de este delantero de 20 años que no asombra que ya tenga una cláusula de salida de 25 millones de euros… Fue un gol made in River, sin dudas. Un golón que envalentonó a todo el equipo, al punto que ni siquiera el empate del conjunto paulista (cabezazo de Diego) logró desalentar esa búsqueda incesante.

Por el contrario. El elenco de Núñez jamás dejó de pisar el acelerador en ese PT vertiginoso, que tuvo a un Nicolás De La Cruz en una versión top: despliegue, inteligencia pura, pase claro… El uruguayo fue una de las piezas clave en la generación de juego y que abasteció a las fieras que habitan en el ataque de River. Porque si bien Matías Suárez se quedó con el grito atragantado, el Oreja fue importantísimo para dar vuelta la historia: corrida por izquierda, pausa y descarga precisa para asistir a Álvarez, el pollo del DT que en tres juegos ya convirtió cuatro goles…

Con esa ventaja, River jugó el ST con sapiencia. Dosificando cargas y evitando un desgaste mayor desde lo físico -imposible sostener el ritmo de la primera parte-, se vio a un equipo que intentó esperar agazapado por una contra letal mientras San Pablo iba a la carga por la remontada. Y claro, los brasileños apretaron y le generaron más de un susto a Armani y compañía, sobre todo a través de las pelotas paradas. Sin embargo, el arquero de los 100 partidos -más la ayuda posterior de Martínez Quarta- dijo presente cuando lo llamaron, como cuando le puso el cuerpo entero a un remate de Brenner…

Pese a ese par de sofocones en el cierre, el conjunto de Gallardo pudo apretar el puño y celebrar una clasificación que se ganó con justicia. Diez goles en tres partidos y un juego que invita a creer que a este River no hay pandemia que le haga perder las convicciones. El ritmo, por caso, se recupera rápido y lo dejó demostrado. Con su joyita Álvarez en un momento soñado y en pleno crecimiento, River se ilusiona y ya está en octavos. Le queda el duelo ante LDU en Avellaneda, en busca de cerrar esta primera fase con la punta.

Créditos: Olé

 

 

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