Omar Etcheverry

Los mercados y el clima. Se fue el niño. ¿Viene la niña?

Guillermo Ibarra

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires lanzó un nuevo Informe de Perspectivas Agroclimáticas Estacional -que corrige uno similar publicado hace pocas semanas- con la novedad de la confirmación de que culminó un largo período El Niño que repercutió con lluvias excesivas en la principal área agrícola de Argentina.

El informe contiene la perspectiva climática para lo que sigue de la primera y el verano y otoño 2018. Es el siguiente:

Antecedentes

Durante el invierno y lo que va de la primavera 2017, el Océano Pacífico Ecuatorial se enfrió considerablemente, abandonando el estado de El Niño que mantuvo durante las dos temporadas precedentes, y pasando a un estado neutral frío que, de continuar la actual tendencia, podría convertirse en un estado de La Niña.

En el corto y el mediano plazo, esta evolución será favorable, ya que producirá una progresiva moderación en las precipitaciones, aliviando la presión sobre los extensos anegamientos e inundaciones que afectan a los campos bajos de varias provincias argentinas.

Desafortunadamente, el escurrimiento superficial y profundo desde los campos altos hacia los bajos, hará que la reducción de los excesos hídricos sea lenta.

Asimismo, se prevé que el Océano Atlántico permanecerá caliente, compensando en parte los efectos del enfriamiento del Océano Pacífico.

La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada, produciendo una alternancia entre lapsos cálidos y marcados descensos de la temperatura.

Por esta causa, la primavera observará el riesgo de heladas tardías, el verano experimentará fuertes calores, y el otoño se verá expuesto a heladas tempranas.

En el largo plazo, el progresivo enfriamiento del Océano Pacífico podría llevar al desarrollo de un episodio de “La Niña”, que podría causar sequía severa en gran parte del área agrícola a partir del otoño de 2018 en adelante.

Dado que esta tendencia es incipiente, será prudente continuar vigilando la evolución del clima hasta tanto pueda arribarse a un diagnóstico certero.

Primavera

Comenzará a observar algunos signos moderados del cambio en la circulación atmosférica asociado al enfriamiento del Océano Pacífico.

Como consecuencia aumentará el flujo de calor y humedad sobre Perú, Bolivia, el norte de Chile, el NOA, la Región Occidental del Paraguay, el norte y el centro del área agrícola del Brasil, el oeste de la Región del Chaco, el este de Cuyo y el noroeste de la Región Pampeana, provocando precipitaciones levemente superiores al promedio, con riesgo de tormentas severas, con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.

Contrariamente, el centro y el sur de Chile, el oeste y el centro de Cuyo, el sur del área agrícola del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, el centro y el este de la Región Pampeana, la Mesopotamia y el Uruguay recibirán un aporte de humedad algo inferior al promedio.

No obstante, el calentamiento del Océano Atlántico y la evaporación proveniente de las áreas anegadas e inundadas (Círculo blanco) compensarán en buena medida este efecto negativo, dando un régimen hídrico alterado pero cercano a la media en sus valores acumulados.

La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada.

Por un lado, se producirán largos períodos cálidos, con riesgo de tormentas severas con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.

Por otro lado, tendrán lugar cortos pero muy intensos descensos térmicos, con riesgo de heladas primaverales en gran parte de La Argentina y el Uruguay, aunque sin llegar a Bolivia y el Paraguay.

Verano

Se observará un acentuamiento de la tendencia descripta.

Perú, Bolivia, el norte de Chile, el NOA, la Región Occidental del Paraguay, el norte y el centro del área agrícola del Brasil, el oeste de la Región del Chaco, el este de Cuyo y el noroeste de la Región Pampeana, observarán precipitaciones moderadamente superiores al promedio, con riesgo de tormentas severas, con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.

Contrariamente, el centro y el sur de Chile, el oeste y el centro de Cuyo, el sur del área agrícola del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, el centro y el este de la Región Pampeana, la Mesopotamia y el Uruguay recibirán un aporte de humedad moderadamente inferior al promedio.

El calentamiento del Océano Atlántico y la evaporación proveniente de las áreas anegadas e inundadas compensarán en buena medida este efecto negativo.

Por esta causa, las áreas afectadas por anegamientos (Círculo blanco) experimentarán precipitaciones locales superiores al promedio regional. No obstante, la intensa evaporación provocada por los fuertes calores estivales comenzará a reducir el nivel del agua.

La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada, alternándose prolongados lapsos cálidos, con cortos pero intensos descensos térmicos, que darán oportunas pausas en el calor.

Otoño

Aunque por el momento no es posible afirmar esto con certeza, el otoño 2018 podría presentar rasgos bien definidos de un episodio de “La Niña” de moderada intensidad.

Aunque usualmente Perú, Bolivia, el norte de Chile, el NOA, la Región Occidental del Paraguay, el norte y el centro del área agrícola del Brasil, el oeste de la Región del Chaco, el este de Cuyo y el noroeste de la Región Pampeana observan un otoño seco, la circulación tropical se mantendrá algo por encima de su promedio, provocando precipitaciones tardías superiores al promedio, con riesgo de tormentas severas, con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.

Por su parte, el centro y el sur de Chile, el oeste y el centro de Cuyo, el sur del área agrícola del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, el centro y el este de la Región Pampeana, la Mesopotamia y el Uruguay recibirán un aporte de humedad significativamente inferior al promedio.

El calentamiento del Océano Atlántico continuará compensando parcialmente estos efectos, pero la reducción de los anegamientos e inundaciones, prevista durante el verano precedente (Círculo blanco), dejará de actuar sobre el régimen hídrico, contribuyendo a la reducción de las precipitaciones.

La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada.

Por un lado, se producirán largos períodos cálidos, con riesgo de tormentas severas con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.

Por otro lado, tendrán lugar cortos pero muy intensos descensos térmicos, con riesgo de heladas otoñales en gran parte de La Argentina y el Uruguay, con posibilidad de llegar a Bolivia y el Paraguay.

Conclusiones

El Océano Pacífico Ecuatorial muestra signos claros de estar disminuyendo su temperatura, pero aún no es posible asegurar si este proceso quedará en un estado intermedio, tipo un “Neutral Frío”, o alcanzará un estado de La Niña.

El desarrollo de un episodio de La Niña favorecería considerablemente la reducción de los anegamientos que afectan a vastas extensiones de campos bajos, pero, al mismo tiempo, podría limitar el desarrollo de los cultivos en las zonas subhúmedas del sudoeste del área agrícola argentina, y determinaría que el inicio de la campaña 2018/2019 tuviera lugar con reservas hídricas escasas.

Cabe señalar que el último episodio de La Niña tuvo lugar en la temporada 2011/2012, por lo que el fenómeno se encuentra sobre su período de retorno promedio, que es de siete años, lo cual incrementa significativamente su probabilidad de ocurrencia, pero por el momento los indicadores físicos no son suficientes para confirmarlo.

Por lo tanto, habrá que continuar una rigurosa vigilancia climática a fin de anticipar los posibles riesgos que irán emergiendo a lo largo de la temporada a fin de tomar las medidas que correspondan. (Noticias AgroPecuarias)

 

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