Omar Etcheverry

MARÍA LUJÁN VIOTTI.

Guillermo Ibarra

Esta es una edición mensual en la que recordaremos a distintas personas que por algún motivo se han ido de Navarro hace años, pero no de nuestros corazones. Con ellas, queridos lectores, seguramente habrán compartido momentos y aquí podremos recordarlos. Nos enteraremos de su actualidad y también (y esto es lo más importante) de su paso por nuestra querida ciudad.

La edición de julio está protagonizada por María Luján Viotti.

Que la disfruten…..

1- Cuéntenos sobre su llegada a Navarro.

Mis padres se casaron y se fueron a vivir a Indio Rico.  Papá era jefe de oficina de la Unión Telefónica. Cuando se casó, mamá empezó a trabajar en el mismo lugar. Luego fue trasladado a Navarro, donde se quedó hasta su jubilación. Por una circunstancia, yo nací en Bragado y a los pocos días ya volvimos a Navarro, donde viví muchos años hasta mi vuelta a Bragado.

2- Su trabajo en las escuelas de Navarro.

Trabajé y estudié en el Colegio San José. También hice una suplencia en la Escuela Nº 1, pero en realidad donde más estuve fue en el San José. Mi experiencia, hermosísima. Yo trabajé siempre con los alumnos pequeños que me encantaron. Dentro de la docencia siempre yo traté de buscar los grados inferiores porque me gustan mucho los chiquitos. Así que tanto en un lado como en el otro me fue bárbaro. Trabajé en la Escuela Nº 1 y yo ya sabía que me iba a tener que ir a vivir a Bragado, por eso es que trabajé en el Estado, sino no hubiese dejado el privado, porque realmente las experiencias allá en el privado fueron muy lindas. Lo mismo en la escuela del Estado. En ambos lugares, muchas amistades, mucha gente linda y la verdad, que los mejores recuerdos.

3- Recuerdos o anécdotas de su paso por Navarro.

Por ejemplo, cuando estudiábamos no nos alcanzaba el tiempo porque queríamos pasear en lugar de estudiar. Entonces nos íbamos a lo de Berreta o a la P.B.D. donde comprábamos mapas, mapas y mapas, con la excusa de salir a la calle. Mi casa siempre estuvo llena de amigos, era el punto de reunión y allí con las chicas ensayábamos para los desfiles. He tenido muchas amigas.

4- Lugares de Navarro que no olvide.

El más importante, mi casa, donde yo viví, frente al Hotel Buenos Aires, al lado del actual Juzgado de Paz. Voy a pasear a Navarro y he entrado y pedido que me muestren el lugar, porque me vuelvo loca con esa casa. Es el día de hoy que paso por Navarro y digo, voy a ver “mi casa”, porque para mí sigue siendo “mi casa”.  Y después muchos lugares, como la plaza y las casas de mis amigas. Esos lugares de Navarro tan lindos y que una no puede olvidar.

5- Cuéntele a la gente sobre sus padres y el trabajo de ellos en nuestra ciudad.

De mis padres tengo mucho para contar. Ellos se casaron, y empezaron a trabajar juntos. Mi padre era Jefe de E.N.TEL, era marido, novio, jefe…..trabajó 43 años en esa oficina de jefe, y mi mamá 32 como Supervisora Mayor. Mi papá amaba la oficina y amaba su trabajo. La tarde era lo más importante para él. En ese ratito se iba al Club Dorrego o al Atlético para jugar al mus. Allí lo esperaba el grupo, con las mesas preparadas. Lo querían mucho en Navarro. No soy quien para decirlo, pero lo he vivido cuando él se jubiló. Hubo muchas demostraciones hermosas de afecto. Mamá se jubiló antes y siguió siempre al lado de papá. Y yo, al lado de ellos siempre. Una familia muy unida.

6- Amigos de la época en la que estuvo acá en Navarro.

Mucha gente amiga. Estuvimos muchos años en Navarro. Para nosotros cada una de las personas y los mismos empleados llegaron a ser nuestra  gran familia. Cuando en las navidades no podíamos ir a Bragado, íbamos a misa los tres y luego a la oficina a brindar con el empleado al que le tocaba trabajar. Uno de ellos era Isidoro Borbolla, que para mí fue el tío que no tuve. La pasábamos siempre en la oficina con él. Recuerdo a los vecinos, el Hotel Buenos Aires, la familia Bruno Santana, que estaban pegados a nosotros, la familia Murphy enfrente. Todo ese barrio fue muy importante para mí. Estaba siempre yendo de casa en casa. No quisiera mencionar un amigo en especial porque tengo muchos, aunque sí tengo amigos especiales. Quiero nombrar a Negra Domínguez de Borda que hoy ya no está, y fue la hermana que no tuve. También a una gran amiga, Kica González; muchas noches en su casa, mirando televisión y a sus hijos, Ana María y José Antonio, que pasaban la mayor parte de su tiempo en mi casa. La amistad con Kica fue muy grande, incluso ella vino a visitarme a Bragado cuando nos vinimos de Navarro.  No quiero quedar mal con nadie, pero recuerdo mucho a las chicas de Murphy, Guardia, Mimi Rufino, Silvia Oettel, Patricia Elkin, Delia Domínguez, Elsa Camacci. Cada vez que voy, no me alcanzan las casas para visitar. Y no te nombre a María José Borda ni a Sebastián Borda porque ellos en realidad están incorporados como algo mío, son familia; porque son los hijos de Negra.

7- ¿ Cómo es su vida hoy ?

En el año 1978, cuando se jubila papá decidimos volver a Bragado para encontrarnos de nuevo con la familia. Yo pedí traslado y me lo dieron enseguida. Al poco tiempo de estar en Bragado, mi padre muere de muerte súbita. Considero que no había estado bien haberse venido acá. Creo que esa fue una de las causales de su muerte. A él no le hizo bien venir para acá. Me quedé sola con mi madre en nuestra casa, yo trabajando de docente y ella en la casa. Cuando mamá fallece hace doce años, una amiga pone un negocio de regalería muy lindo acá en Bragado. Como ella no vive acá, sino en Bs. As., quedé yo a cargo del negocio. Como me jubilé, hoy es una ayuda importante para mí. Estar trabajando en un lugar tan lindo, me sirvió como terapia. Vivo sola, no me casé y no tengo hijos, pero al igual que en Navarro, acá en Bragado tengo muchísimos amigos que me ayudan a seguir adelante.

8- Un mensaje para sus conocidos de Navarro.

Mi recuerdo para Navarro es el siguiente. Yo a mi vida, la divido en dos partes. Mi vida en Navarro, la parte más feliz, y mi vida en Bragado que es la que llevo ahora, que no fue tan linda porque en esa etapa perdí mis padres. Navarro sigue siendo para mí, lo más lindo. No me van a cambiar esa manera de pensar. Quiero mucho a Navarro. Hace un tiempo que no voy, pero sigo recibiendo demostraciones de afecto. Alumnos que se acuerdan de mí, y hasta empleados de mi papá. Hace unos días Capra me envió una foto de la oficina de Navarro. Hasta que me muera voy a insistir con que la parte más linda de mi vida, la pasé en Navarro.

Click en las imágenes de abajo para ampliarlas y verlas con mayor nitidez. 

 

 

 

 

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