Omar Etcheverry

Publicación editorial. El caso Santiago Maldonado.

Guillermo Ibarra

En estos días he escuchado hasta el hartazgo o mejor dicho, he leído, una frase que dice: si no apoyas la aparición con vida de Santiago Maldonado, eso habla muy mal de tu vida. Con respecto a eso, me hago una pregunta. ¿Qué persona de bien, podría querer que no aparezca con vida?.

No sólo todos, (sí leyeron bien..ABSOLUTAMENTE TODOS) queremos que aparezca con vida, sino que se esclarezca lo que pasó. Me vuelvo a hacer una pregunta ¿Eso nos da derecho a encapucharnos, taparnos la cara, armar bombas molotov y tirarlas como si nada contra los gendarmes? ¿Nos da derecho a instalar el tema en las escuelas, como «el único tema», cuando todos sabemos que los desaparecidos fueron muchísimos más, y oh casualidad, cuando el resto no desapareció con el gobierno actual? ¿Donde quieren llegar?

Si antes no se decía absolutamente nada y ahora sí, evidentemente la política se metió en el tema. Y es muy triste que eso pase. A los grandes no van a convencerlos de nada, culpando a la gendarmería o mostrándose compungidos delante de las cámaras. El tema son los chicos, que están llenos de dudas. Esa es una de las oportunidades que tienen. Buscan confundirlos, evidentemente. También podrán decirme…..no habría que estar compungidos? Sí, claro que sí, ante «cualquier tipo de desaparición ocurrida durante cualquier gobierno».

Ayer veía las imágenes de punteros debajo de los micros repartiendo gorritos y carteles preparados obviamente con mucha anticipación. También a los supuestos mapuches, que no querían ser entrevistados sin antes leer el texto que prolijamente, quien sabe quien, les había preparado.

Esto es muy simple; si está claro que todos queremos que aparezca, por qué toda esta violencia?. No podrán argumentar como siempre…..»es que estamos hartos, a esto hay que ponerle un freno»….; yo me hubiese hartado mucho antes.

El caso es a las claras, muy difícil de resolver, pero hay cosas que están muy pero muy claras. Mis hijos a la mañana me ven trabajando y no tirando piedras, y sólo me ven con una bufanda en la cara si hace mucho frío. No escuchan incongruencias. Pedí por Julio López, pido por Santiago Maldonado, sin tener en cuenta para nada los «supuestos motivos» de sus desapariciones. Porque trato de inculcarles que no debería haber motivos para que alguien desaparezca. Nadie lo merece. Entonces que quieren lograr?

Vuelvo a repetir, todos queremos que Santiago Maldonado aparezca y que sus familiares y amigos puedan volver a abrazarlo y a tenerlo cerca. Pero el hecho de su desaparición no debería de ningún modo enfrentar a los argentinos, y dividirlos en «buenos» y «malos».  Salvo, que a alguien le convenga. Roguemos a Dios por su aparición con vida.

Guillermo Ibarra

 

 

 

 

 

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