Omar Etcheverry

QUÉ LINDO SI SIEMPRE FUERA ASÍ.

Guillermo Ibarra

Mirando el fútbol de primera división, generalmente vemos peleas, corridas, batallas campales en las tribunas, vemos de todo.

Eso en cuanto a las tribunas. Dentro del campo de juego, insultos, violencia, empujones, todo está permitido.

Eso que destacaba anteriormente no sólo ocurre en el fútbol mayor, sino también en el fútbol infantil. Peleas dentro y fuera de la cancha, gritos de madres y padres, agresiones a los árbitros.

Pero como siempre se escucha por ahí, no todo está perdido. Hay chicos y chicos, jóvenes y jóvenes. Gracias a Dios, todavía hay esperanza. Da gusto realmente ver a los más chiquititos de nuestro pueblo los sábados. Y como para muestra basta un botón, les dejamos la imágen de un partido de séptima división, en la que en pleno clásico (donde por costumbre, el otro es el enemigo), un nene ayuda al adversario a pararse, como si se tratase de un compañero. Y es que de eso se trata. El que está enfrente es mi adversario sólo durante lo que dura un partido. Quiero ganarle? Lógico… Por ahí bromeamos si le gano? También. Así es el fútbol, esa es su esencia, la picardía, la diversión. Pero hasta ahí. Está en quienes educan a los chicos (ya sea en la casa como en las escuelitas de fútbol), que esto cambie. Yo quiero ganar, no burlarme de nadie, quiero dar lo mejor de mí, no lastimar a otro y soy consciente de que los resultados son tres. Si me toca perder, debo agachar la cabeza y tratar de mejorar, y si gano, no debo creerme superior a los demás. Debemos generar de a poco la sensación de que todo puede cambiar. Estos pequeños gestos, que para muchos pasan inadvertidos son los que hacen que la esperanza de que algo mejor está por venir, no se pierda nunca.

Alguien me pasó esta foto y me escribió…..mirá que lindo esto Guillermo!!!. Claro que sí. Lindo y esperanzador.

 

 

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