Omar Etcheverry

DANIEL BLASÓN.

Guillermo Ibarra

Esta es una edición mensual en la que recordaremos a distintas personas que por algún motivo se han ido de Navarro hace años, pero no de nuestros corazones. Con ellas, queridos lectores, seguramente habrán compartido momentos y aquí podremos recordarlos. Nos enteraremos de su actualidad y también (y esto es lo más importante) de su paso por nuestra querida ciudad.

La edición de septiembre está protagonizada por Daniel Blasón.

Que lo disfruten…..

E.N.-: Contanos, en qué año te fuiste de Navarro? ¿Qué sentiste al irte?

Después de egresar del colegio San Lorenzo intenté entrar al Banco Nación de Navarro siguiendo los pasos de mi padre; mis padres querían que me quedara en el pueblo siempre a su lado, los dos eran así. Asistí durante casi un año como un empleado más, gracias a los grandes compañeros que tenía Lito dentro del banco. Como ésto no se dió al año siguiente en 1976 partí a la ciudad de Bs.As.

Al dejar el pueblo donde nací, en lo inmediato no me golpeó tanto, pero con el correr de los días te empiezan a faltar esas cosas cotidianas, la gente que te cruzabas y saludabas a diario, el beso de tus padres de cada noche, cada buen día, el rozarte con las personas que quieres y te has acostumbrado a rodearte. El subir a la bicicleta y recorrer cada canchita para encontrar dos amigos pateando una pelota o ver si estaba desocupada la cancha de paleta, tratando de juntar 6 y 6 para hacer un partido de vóley o de salir a correr por la laguna, que de hecho lo seguí haciendo cada vez que volvía a Navarro .

En mi caso, cuando me fuí, era hacer frente algo totalmente desconocido; cada tanto viajaba a Bs.As pero en este caso iba a vivir, trabajar, conocer gente nueva, adaptarme a a costumbres distintas; se me pasaban los días volando por que a esa edad te querés comer el mundo.

Entré en Pirelli, en un sector que se llamaba instalación de cables. Al principio trabajaba en Núñez y vivía en Once; lo que siempre lamenté fue que nunca haya estado en mí la idea de estudiar; sólo quería trabajar y mejorar  lo que mis padres habían logrado, y no es así, fueron otros tiempos, otras situaciones.

Pasé a oficinas en  Retiro, mis vacaciones fueron siempre a Lucas González, donde pasábamos los 30 o 40 días; fuí haciéndome de muchos amigos de juventud de tanto ir; en una de las tantas vacaciones conocí a María Luz  que estudiaba farmacia en Córdoba y ahí mis viajes comenzaron a ser más frecuentes de Bs.As a Entre Ríos los fines de semana que no regresaba a Navarro. En el tiempo que trabajé en Buenos Aires no dejaba de visitar a mis padres, muchas veces, en tren a las Heras y dedo a Navarro o colectivo línea 136. Con el tiempo, mis viajes empezaron a ser a Córdoba, en ese entonces tenía un primo “ Darío Blasón “ que jugaba al fútbol en Belgrano de Córdoba y me quedaba en el departamento que compartía con otros compañeros de Lucas González. Pedí que me trasladaran a una sucursal en Córdoba así podía continuar mi noviazgo. Cuando María Luz terminó la facultad e hizo las prácticas volvimos a radicarnos a Lucas, preparamos nuestra farmacia, lejos del centro del pueblo, por la entrada por donde ingresaba la gran parte de la gente de campo, la mayoría descendientes de alemanes del Volga. Nos casamos en diciembre del año 1986, viajaron todos mis familiares.

Fue muy duro el comienzo en el pueblo; ya había dos farmacias, una frente al banco y otra pegada al consultorio del médico que más trabajaba, eran un matrimonio los dos farmacéuticos. Mientras tanto seguí jugando al fútbol como dicen acá para el Atlético de Lucas González, también a la paleta, paddle, vóley y básquet.

Al año siguiente nació nuestra primer hija “Marianela “. Después llegaron Estefanía, Mauricio y Lucrecia.

E.N.-: La pelota a paleta.

La pelota a paleta fue parte de la vida de mi familia. Recuerdo los fines de semana mirando todos los partidos, no me perdía ninguno, o buscando la pelotita; hasta que fue mi turno de entrar como jugador. La verdad que no era de los virtuosos en ningún deporte, pero sí, lo que hacía lo hacía con todo el corazón y esto fue una política en todos los aspectos de mi vida. Cuando vuelvo a la cancha de paleta revivo los partidos como cuando era compañero de Lito, en  la paleta no era papá; sino te lo pueden contar quienes recuerdan como nos tratábamos dentro de la cancha. Gracias a mi papá conocí al más grande entre los grandes “ Manco de Teodelina “, también al Zurdo Mena, a los hermanos Olitte, a los Ross entre otros más de nuestra pelota paleta.

E.N.-: Recuerdos o anécdotas de tu vida en Navarro.

En el tiempo de la primaria Escuela Nº 11 recuerdo a Blanca Abad, Angélica Echeverri, entre otras más queridas maestras; se me viene a la memoria cuando bailamos un malambo con los compañeros, lo orgullosas que se sintieron todas ellas. También  el secundario en el San Lorenzo con el padre Pironio y todos los buenos profes que nos educaron con tanto respeto y amor. Mis compañeros, los mismos de la Escuela Nº 1 y otros que venían de la Escuela Nº 21 también de escuelas rurales, quisiera nombrarlos pero temo olvidar alguno y no se lo merecen por que hoy siguen estando junto a mí.

E.N.-: Lugares de Navarro y/o personajes que no olvides.

Un personaje que me quedó en el corazón fue un sacerdote que pasó por Navarro. No se bien en qué año, creo que se llamaba padre Santiago, petiso, italiano y bonachón, jugaba al fútbol con nosotros atrás de la iglesia, se levantaba la sotana, se hacía un nudo a la cintura y corría a la par; con él trabajamos mucho cuando nos tocó desarmar la edificación que se encontraba detrás del templo, una casa vieja.

Las noches de papi futbol en el Dorrego, primero cuando el que jugaba era papà  y después fue mi turno. Recuerdo una noche que yo jugaba para Atlético. El director técnico era Cachito Herrera, quien nos daba masajes con una crema “ Untisal Super “, pudo haber sido una final. Cachito se ponía muy nervioso y se pasó las manos por su cara con la crema sin haberse lavado, pasó la noche entera con la cabeza debajo del chorro de agua, lo veíamos desde la cancha llorar de tanto ardor. Mi infancia giró alrededor de los deportes, sobre todo el fútbol; como olvidar el día que nos enfrentamos a los Cebollitas de Argentinos Juniors con ” Diego Maradona” a la cabeza y les ganamos. Creo que un gol lo hizo un chico de apellido Tomatis. Al tiempo salió una nota donde decía que en Navarro había sido la primera vez que lloró “Dieguito”.

Mi club fue Atlético de Navarro; recuerdo los primeros juegos del Salado, como olvidarme del gran profesor Sassi con tanta sabiduría de la vida y del deporte, cuando con el profesor Salvatto nos preparamos a full para presentarnos en los torneos de voley llamados Evita Hombre Nuevo, el día anterior a viajar falleció “Perón”, nos quedamos en Navarro con toda nuestra ilusión. De la mano del señor odontólogo Sarria nos preparamos en básquet en el club Dorrego. Cuantos papis fútbol, junto a mi gran amigo Luis Dince, Dardo Rocha y un montón de amigos que quedarán conmigo.

E.N.-: Amigos de la época en la que estuviste acá.

Amigos de la época? El pueblo entero, hoy en día cuando vuelvo a caminar por sus calles en cada cuadra, en cada esquina encuentro los personajes de hoy y de aquel tiempo; cuando paso frente a la iglesia lo veo a Pepe tocando las campanas, escucho las propagandas que salían de los parlantes que estaban en la esquina de la plaza, veo los sapitos que llenaban las calles del pueblo cuando llovía mucho, veo a mis padres tomando mate sentados en la vereda.

E.N.-: Cómo es tu vida hoy?

Vivo en la ciudad de Lucas González Entre Ríos; temprano me levanto, preparo el desayuno, organizo mis cosas y abro la farmacia, cuando se puede salgo a caminar con María Luz mi esposa, practico vóley, me encuentro en la comisión de la parroquia del pueblo, soy Ministro Extraordinario de la Eucaristía, sigo al Atlético Lucas González donde juega mi hijo Mauricio;  hacemos lo imposible para juntar a la familia para pasarla bien y disfrutar con cada uno.

E.N.-: ¿Cómo está conformada tu familia?

Después de Marianela la mayor, llegaron Estefanía, Mauricio y Lucrecia. Marianela es farmacéutica, vive en Loncopué (Neuquén) muy cerca de lugares bellísimos como son Copahue y Caviahue, tiene una niña de sietes años de nombre SOL.

Estefanía tiene una niña de ocho años  JAZMIN, vive en Lucas González,  hizo la carrera de visitadora mèdica y trabaja con nosotros en la farmacia.

Mauricio estudia farmacia en Rosario y Lucrecia está haciendo primer año de medicina, los dos viven juntos en Rosario. Mauricio tiene una bebé de ocho meses MARIA EMILIA, así que tengo tres hermosas nietas a las cuales le damos todas las mañas.

E.N.-: Un mensaje para tus conocidos de Navarro.

Como mensaje para los conocidos y los no tanto “cuiden el pueblo, luchen contra todo aquello que lo puede envenenar, si es posible logren conseguir la forma de que los chicos no se tengan que ir, no se cansen de intentar conseguirlo, siempre con el Corazón del Señor y la protección de la Virgen María.

Para todos, mis saludos, mi cariño y el de toda mi familia. Espero cada visita a Navarro para poder verlos.

Felicitaciones Guillermo por tan buena idea y muchas gracias por dejarme participar.

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