La naturaleza siempre estuvo y está muy relacionada con las artes. De esa conexión vamos a tomar la que existe con la literatura. Muchos árboles se volvieron cercanos y apreciados gracias a un poema, un cuento, una novela…
Leamos qué nos dicen algunos poetas:
Algunos árboles que ya no tengo
me regresan en sueños:
A veces creo que de ellos algo creció en mí,
que soy la suma de mis árboles.
Roberto Malatesta (argentino 1961)
Bajo la sombra, un árbol frondoso nos cobija el cuerpo, el alma, el corazón. Porque en sus ramas entrelazadas, entre las hojas que soplan susurros de viento y tempestad, y en su tronco lleno de anillos que reflejan el tiempo, sentimos vivos dentro de nosotros sentimientos que nos unen a la tierra, al suelo, y al aire…
Mario Bendetti (uruguayo 1920-2009)
Bajo aquel sauce que moja
su cabellera en el río,
largas horas he pasado
a solas con mis delirios.
Las hojas de esas achiras
eran el tosco abanico,
que refrescaba mi frente
y humedecía mis rizos.
Un viejo tronco de ceibo
me daba sombra y abrigo
un ceibo que desgajaron
los huracanes de estío.
Olegario V Andrade (argentino/brasileño 1839-1882)
«Los árboles son santuarios», escribió el poeta y filósofo alemán Herman Hesse (1877-1962). «Cuando hayamos aprendido a escuchar a los árboles, nos sentiremos en casa. Eso es la felicidad».
29 de agosto, Día del Árbol en Argentina





