Omar Etcheverry

Interés general. Crece el robo de autos con un bloqueador de cierre a distancia

Guillermo Ibarra

Es un robo silencioso. El ladrón actúa con total sigilo y pasa inadvertido para cualquier testigo. La víctima, confundida por la situación, no radica la denuncia. Pero es una modalidad que, en los últimos tiempos, se propagó en el país. Se trata de las bandas delictivas que utilizan inhibidores de señal para bloquear el cierre centralizado de los autos y robar las pertenencias que hay dentro. Rara vez se llevan el vehículo: registran el interior y, en el peor de los casos, escapan con las llaves de las viviendas de los dueños. Estacionamientos de shoppings y supermercados suelen ser el escenario perfecto para este tipo de atracos. Pero ahora también trascendieron casos similares en las afueras de los estadios de fútbol. Y eso, con el Superclásico final a la vuelta de la esquina, enciende las alarmas.

El hecho generó sorpresa entre los hinchas de San Lorenzo. Los conductores de unos 50 autos notaron que no les funcionaban las alarmas ni el cierre centralizado. Dieron aviso a personal de seguridad, pero no lograron identificar la fuente que generaba la interferencia. “Estos hechos suelen suceder en avenidas de zonas bancarias, donde no se puede estacionar y el conductor se baja corriendo del auto. También en centros comerciales y shopping. Ahora empezaron los estadios de fútbol. Qué pasa: cuando vas a la cancha, dejás el auto en cualquier lado y te vas a ver el partido. A lo sumo te molesta el trapito”, contó a este diario Fernando Culshaw, jefe del departamento de delito contra la propiedad de la Ciudad de Buenos Aires, quien detalló cómo suelen operar estas bandas: “Los delincuentes juegan con el factor de distracción de la víctima. Estás mal estacionado o tenés que llegar corriendo a un lugar. En algunos casos, mientras uno roba dentro del auto, otro vigila por si llega el dueño. La cancha es el escenario ideal para ellos, porque hay mucha gente y los ladrones saben que el conductor no va a volver hasta que termina el partido”.

Cada tanto, trasciende la noticia de que distintos grupos dedicados a asaltar con esta modalidad son desarticulados. Pero lo cierto es que no hay estadísticas certeras al respecto porque la víctima, que al encontrar su vehículo abierto puede suponer que olvidó cerrar las puertas, generalmente no hace denuncia. “Todos los sistemas de cierre electrónico están estandarizados, operan en un rango de frecuencia. Esto es conocido por los delincuentes, que utilizan un dispositivo que genera un ruido electrónico y no permite la comunicación entre el comando y el auto. Así impide accionar el cierre. Antes se utilizaban dispositivos caseros con una señal fuerte, pero ahora también suelen operar con handies: los compran y los ponen en una frecuencia determinada que bloquea el cierre. Cuando la persona baja del auto, aprietan como si estuviera modulando, eso genera un ruido y ya no cierra”, agregó Culshaw, quien remarcó que los delincuentes pueden operar desde una distancia de unos 70 metros.

Según el especialista, en muchos casos los delincuentes sólo roban objetos de valor dentro del auto. Pero el principal peligro es cuando hallan las llaves de la casa de las víctimas. “En la documentación del vehículo está la dirección del domicilio”, sostuvo Culshaw. En contadas ocasiones la Policía logra dar con los delincuentes, ya que es difícil identificarlos en la escena del delito. Tampoco hay manera de advertir el modus operandi. Es por eso que el consejo que dan a los conductores es simple: cerciorarse de que, una vez que se bajan del auto, las puertas cerraron correctamente.

Fuente: Ámbito.Com

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