En 1978, el Rector de la Catedral de Buenos Aires, Monseñor Daniel Keegan, quien fuera secretario privado del Monseñor Miguel de Andrea (nacido en Navarro el 5 de julio de 1877, obispo de Temnos y obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Buenos Aires) entregó esta obra al Presbítero Alfredo Pironio, cumpliendo así la voluntad del hijo de Navarro para que permaneciera luego de su muerte, en la Parroquia San Lorenzo Mártir.
Durante más de cuatro décadas, el Cristo Crucificado ocupó un lugar en el retablo de este Templo, acompañando la fe de generaciones de navarreros.
En 2025 la obra fue confiada a especialistas y trasladada al Centro Materia de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Allí se investigaron sus orígenes y se llevó a cabo su restauración de manera gradual, controlada y documentada, priorizando la conservación de la policromía original.
En 2026, el Cristo Crucificado vuelve a ser entronizado en un espacio especialmente dispuesto para su contemplación, recuperando su lugar en la vida espiritual y en el patrimonio de esta comunidad.
Esta iniciativa fue posible gracias al aporte solidario y al compromiso de los fieles y del Municipio de Navarro, lo que permitió recuperar una obra del siglo XVIII profundamente vinculada con la historia de nuestra Parroquia.





