1/6 Vendieron que la motosierra era para «la casta», pero te contamos desde el día 1 que era un hacha directa contra el laburante y el jubilado. Al final, este modelo resultó igual o más empobrecedor y desmoralizador que el pasado.
2/6 Jubilaciones de hambre: Licuar a los jubilados no es eficiencia, es inmoralidad. Hoy el haber mínimo no llega a cubrir los remedios esenciales ni la canasta básica de un abuelo. El saqueo de la casta corrupta se lo hicieron pagar a los que aportaron toda la vida.
3/6 Salarios de miseria y apagón laboral: Trabajar en blanco ya no te saca de la pobreza. El sueldo se evapora entre la boleta de luz, el gas y el transporte. Con despidos masivos y el empleo registrado en caída libre, conseguir un laburo digno hoy es un verdadero milagro.
4/6 Pymes y producción nacional en la lona: Los comercios y fábricas cierran porque la gente no tiene un mango para consumir. Paralizaron las economías regionales e industrias para priorizar la timba. Destruyeron el motor del país y su infraestructura. No han tapado ni un bache.
5/6 ¿Y la casta corrupta? Bien, gracias. Mientras la gente se empobrece a niveles históricos, pactaron con el pasado y le mantienen lo robado intacto, los siguen acomodando en el Estado con sueldos millonarios y embolsando con nuevos negocios, que ni con los K, llegaron a tener.
6/6 El relato se cae a pedazos cuando miras la calle. La misma miseria agravada, mismos beneficiados y corrupción de siempre. El único plan es hacer durar este proyecto de poder, buscar dólares como sea, endeudarse, mentir y dibujar datos. Es la revolución cultural de los chantas.





